La historia nos dice que cuando las personas sólo persiguen sus propios intereses, hay conflictos y guerras.

Aristóteles dijo que “Educar la mente, sin educar el corazón, no es educar en absoluto”

¿Qué implica la educación del corazón?

Es enseñarles a nuestros niños a:

Es hora de que repensemos el propósito de la educación y reconozcamos que el éxito no solo se mide en términos de logros académicos, sino también en la capacidad de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás de manera significativa.

Mi deseo es que, algún día, la educación preste más atención a la educación del corazón; que enseñe amor, compasión, justicia, perdón, atención plena, tolerancia y paz.